Más de siete décadas de fe, compromiso y Hermandad

Nuestra Historia

La historia de la Real Hermandad de Jesús Divino Obrero es también parte de la historia contemporánea de León y, muy especialmente, del barrio de El Ejido.

Desde su nacimiento en 1955, la Hermandad ha desarrollado su actividad sobre tres pilares que permanecen vigentes más de siete décadas después: la fe, la acción social y el compromiso con sus hermanos y con la sociedad leonesa.

A lo largo de los años, generaciones de hermanos han construido un patrimonio que va mucho más allá de sus imágenes, procesiones o enseres.

Es el patrimonio de quienes soñaron con crear una Hermandad diferente, de quienes ayudaron a levantar viviendas y un nuevo barrio, de quienes formaron sus secciones musicales, de quienes cargaron por primera vez sus pasos y de todos aquellos que han mantenido vivo hasta nuestros días el espíritu con el que nació Jesús Divino Obrero.

Esta es nuestra historia:

El 19 de marzo de 1955, festividad de San José, queda constituida en la sacristía de la Iglesia Parroquial de San Juan y San Pedro de Renueva la Hermandad de Jesús Divino Obrero.

 

Su principal impulsor y primer Abad-Presidente fue Restituto Ruano Díez, quien ya desde 1954 venía trabajando en la creación de una nueva Hermandad que tuviera como referencia a Jesús trabajador, el carpintero de Nazaret.

La nueva Hermandad nace con una marcada vocación religiosa y social. Sus primeros Estatutos establecen como objetivos fomentar la vida religiosa y cristiana entre los trabajadores, ejercer la caridad y desarrollar iniciativas destinadas a mejorar las condiciones de vida de sus hermanos.

 

El 2 de abril de 1955, el Obispo de León, Mons. Luis Almarcha Hernández, firma el decreto por el que queda erigida canónicamente la Hermandad en la parroquia de San Juan y San Pedro de Renueva.

 

Su primera Junta Directiva está encabezada por Restituto Ruano Díez y cuenta, entre otros, con nombres como Ramón Álvarez Feliz, Manuel Espinosa Robles, Isidro Cid Pérez, José García Noya, Victoriano Crémer Alonso y Genaro García Sampedro.

Ese mismo año se incorpora la imagen titular de Jesús Divino Obrero, obra del prestigioso escultor Víctor de los Ríos.

El 19 de mayo tiene lugar su bendición y entronización, así como la imposición de las primeras medallas y la bendición del primer guion de la Hermandad.

Comenzaba así una historia que continúa escribiéndose más de setenta años después.

1956 supone la auténtica presentación pública de la Hermandad ante la ciudad.La penitencial se incorpora a la Junta Mayor de la Semana Santa de León y sus hermanos participan por primera vez revestidos con la túnica de la Hermandad.

Paralelamente comienza a adquirir una enorme importancia uno de los proyectos que mejor explica el carácter fundacional de Jesús Divino Obrero: la promoción de viviendas protegidas para sus hermanos y sus familias.

La Hermandad demostraba desde sus primeros años que había nacido no solo para procesionar, sino también para transformar la realidad social de quienes la integraban.

 

El Sábado Santo de 1957 se organiza por primera vez la Procesión de La Soledad.

Al no encontrarse todavía finalizada la nueva imagen encargada por la Hermandad, participa en aquella histórica procesión la Virgen de las Lágrimas, cedida por la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad.

Nacía una de las procesiones que décadas después continúa constituyendo una de las citas fundamentales del Sábado Santo leonés.

En 1958 llega uno de los grandes hitos patrimoniales de la Hermandad.

La Procesión de La Soledad cuenta ya con la imagen de Nuestra Señora de la Soledad, realizada por Víctor de los Ríos.

La devoción hacia la Virgen irá creciendo con el paso de los años hasta convertirse en uno de los grandes referentes devocionales de Jesús Divino Obrero y del propio barrio de El Ejido.

Durante estos primeros años avanzan también los proyectos de construcción de viviendas, de la futura iglesia parroquial y del colegio menor de Jesús Divino Obrero.

En 1959 la Hermandad organiza por primera vez la Procesión de El Encuentro en la mañana del Domingo de Resurrección.

La Virgen de la Soledad y el paso de La Resurrección, también obra de Víctor de los Ríos, recorren inicialmente diferentes itinerarios hasta encontrarse en la entonces Plaza Circular, actual Plaza de la Inmaculada.

Repique de campanas, incienso, palomas y música acompañan desde sus orígenes un acto llamado a convertirse en una de las imágenes más características de la Semana Santa leonesa.

En estos primeros años nace igualmente la Banda de Cornetas y Tambores de Jesús Divino Obrero, pionera entre las formaciones musicales pertenecientes a las cofradías y hermandades de León.

En el Sábado Santo de 1960 se incorporan al conjunto de Nuestra Señora de la Soledad las imágenes de María Magdalena y María Salomé, ambas realizadas por Víctor de los Ríos.

Queda configurado así el histórico paso de Las Tres Marías, uno de los conjuntos más reconocibles del patrimonio de la Hermandad.

La dimensión social del proyecto fundacional sigue desarrollándose paralelamente, con la construcción de viviendas destinadas a numerosas familias.

 

1965 marca un antes y un después.

La Hermandad traslada su sede canónica desde San Juan y San Pedro de Renueva hasta la nueva Iglesia Parroquial de Jesús Divino Obrero, impulsada también por Restituto Ruano.

La nueva parroquia se convierte en el corazón espiritual de un barrio cuya creación y desarrollo estuvieron estrechamente vinculados al impulso social surgido alrededor de Jesús Divino Obrero.

Hermandad, parroquia y barrio comienzan desde entonces a caminar de la mano.

El templo alberga además una de las grandes obras artísticas contemporáneas de la ciudad: el monumental mural realizado por José Vela Zanetti

Se consolida definitivamente la presencia de la Hermandad en el barrio y se produce uno de los acontecimientos patrimoniales más destacados de aquellos años: la adquisición de la actual Casa de Hermandad.

 

Durante estos años Jesús Divino Obrero desarrolla una intensa actividad religiosa, cultural, recreativa y social.

A través del Círculo Cultural y Recreativo Jesús Divino Obrero se promueven actividades para jóvenes, mayores y familias, incluyendo iniciativas deportivas y un equipo de fútbol propio.

La Hermandad se convierte progresivamente en uno de los grandes elementos vertebradores de la vida del barrio de El Ejido.

Su historia ya no puede entenderse separada de la de sus vecinos.

En 1975, Su Majestad la Reina Doña Sofía acepta el nombramiento de Camarera Mayor de la Virgen de la Soledad y Cristo Resucitado.

Por esos mismos años, el acto de El Encuentro recibe el reconocimiento de Interés Turístico Local por parte del Ayuntamiento de León, anticipando la relevancia que terminaría adquiriendo la Semana Santa leonesa.

 

La Hermandad incorpora a su patrimonio el paso Hacia el Padre, realizado por el escultor venezolano Gonzalo Sánchez Mendizábal.

Comienza una nueva etapa caracterizada por la renovación y ampliación patrimonial y por importantes transformaciones internas.

 

La Banda de Cornetas y Tambores incorpora seis gaitas.

El sonido de este instrumento acabará convirtiéndose durante cuatro décadas en una de las características musicales más singulares de Jesús Divino Obrero.

 

Jesús Divino Obrero protagoniza uno de los cambios más importantes de la historia reciente de las penitenciales leonesas.

La Hermandad se convierte en pionera en reconocer la plena igualdad entre hombres y mujeres, permitiendo la incorporación femenina a sus diferentes secciones y a las procesiones en igualdad de derechos y obligaciones.

Aquella decisión abrió un camino que posteriormente seguirían otras cofradías y hermandades.

El crecimiento de la Hermandad permite plantear nuevas formas de portar sus imágenes y renovar los tronos procesionales.Las Tres Marías estrenan un nuevo trono, pujado por decenas de hermanos.

 

Se incorpora a la Semana Santa de la Hermandad la imagen de San Juan Evangelista, realizada por el escultor sevillano Jesús Iglesias.

El patrimonio artístico de Jesús Divino Obrero continúa creciendo.

 

La Hermandad de Jesús Divino Obrero firma un acuerdo de hermanamiento junto a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de La Bañeza y la Hermandad de Jesús de Nazaret de Valencia de Don Juan.

De aquel acuerdo nacerá una nueva iniciativa procesional destinada a estrechar los vínculos entre las penitenciales. 

El 30 de marzo de 1996 se celebra en León la primera Procesión de Hermandad.

La celebración irá pasando posteriormente por La Bañeza y Valencia de Don Juan.

Con el paso de los años, Jesús Divino Obrero y Nuestro Padre Jesús Nazareno de La Bañeza mantendrán el acuerdo de manera indefinida, celebrando la procesión alternativamente en ambas localidades.

 

Un nuevo paso se incorpora al patrimonio procesional: la Santísima Cruz de la Esperanza y de la Vida, obra de José Luis Casanova.

El paso adquiere además un significado especial dentro de la Hermandad al estar estrechamente vinculado a sus hermanos más jóvenes.

La Cruz, símbolo esencial del cristianismo, se convierte así en una nueva presencia dentro de las procesiones de Jesús Divino Obrero.

La Hermandad emprende uno de los proyectos escultóricos más importantes de su historia reciente con la incorporación del Santísimo Cristo de la Paz y la Misericordia en su Traslado al Sepulcro, obra de Ángel Martín.

 

Jesús Divino Obrero alcanza su primer medio siglo de existencia.

Cincuenta años después de aquel proyecto iniciado por Restituto Ruano, la Hermandad se encuentra plenamente consolidada dentro de la Semana Santa de León, manteniendo intactos los principios religiosos y sociales que inspiraron su nacimiento.

Se abre un periodo de conmemoraciones destinado a recordar a quienes hicieron posible aquellas primeras cinco décadas.

 

El 31 de marzo de 2006, la Casa de Su Majestad el Rey concede a Jesús Divino Obrero el título de Real.

Desde ese momento adopta oficialmente su actual denominación:

Real Hermandad de Jesús Divino Obrero.

El reconocimiento supone uno de los hitos institucionales más importantes de su historia.

En torno a la conmemoración del cincuentenario se presenta también la obra Crónica de un Cincuentenario, destinada a preservar documentalmente la memoria de la institución.

La Real Hermandad continúa consolidando sus tres grandes celebraciones de Semana Santa: la Procesión de Hermandad, la Procesión de La Soledad y la Procesión de El Encuentro.

Paralelamente se renueva y conserva el patrimonio procesional, se fortalecen las diferentes secciones y continúa desarrollándose la actividad de la Hermandad durante todo el año.

La institución entra en el siglo XXI manteniendo el legado recibido y adaptándolo a nuevas generaciones de hermanos.

La Hermandad alcanza sus 60 años de historia.

Seis décadas después de su fundación, Jesús Divino Obrero continúa formando parte inseparable de la Semana Santa de León y de la vida religiosa y social del barrio de El Ejido.

La memoria de sus fundadores permanece como referencia para las nuevas generaciones.

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