La Hermandad que camina junto a sus pasos

Cada vez que las puertas de nuestra iglesia se abren y la Real Hermandad de Jesús Divino Obrero comienza una de sus procesiones, nuestros pasos no caminan solos.

Junto a ellos avanzan los hermanos de filas y los portadores de enseres, una parte fundamental de nuestros cortejos procesionales y una de las formas más tradicionales de participar activamente en la vida de la Hermandad.

Son hermanos que, vestidos con nuestra túnica, representan en las calles la identidad, la historia y el sentimiento de Jesús Divino Obrero.

Hermanos de filas

Los hermanos de filas conforman una parte esencial de nuestras procesiones. Con su presencia ordenada y respetuosa acompañan a nuestros pasos durante todo el recorrido, contribuyendo a mantener la solemnidad y el recogimiento que deben caracterizar cada cortejo.

Tras cada túnica existe una historia diferente: hermanos que llevan décadas procesionando, familias enteras vinculadas a Jesús Divino Obrero y también niños y jóvenes que comienzan así sus primeros pasos dentro de la Hermandad.

Para muchos de ellos, salir en filas constituye la primera forma de vivir la Semana Santa desde dentro y de comenzar un camino que posteriormente puede llevarles a formar parte de otras secciones.

Portadores de Enseres

Guiones, cruces, faroles y demás elementos que forman parte del patrimonio de la Real Hermandad tienen también un lugar y un significado dentro de nuestros cortejos.

Los portadores de enseres asumen la responsabilidad de llevarlos y representarlos durante las procesiones.

No se trata únicamente de portar una pieza. Cada uno de esos elementos representa una parte de nuestra historia, nuestra identidad o nuestra fe y contribuye a construir la estética y el orden de cada procesión.

Portarlos supone, por tanto, asumir el compromiso de custodiar durante unas horas una pequeña parte del patrimonio que generaciones anteriores dejaron en nuestras manos.

Una escuela de Hermandad

Las filas y los enseres tienen además una especial importancia para garantizar la continuidad generacional de Jesús Divino Obrero.

Desde edades muy tempranas, nuestros hermanos más jóvenes pueden comenzar a participar en las procesiones, acompañando en filas o asumiendo progresivamente la responsabilidad de portar determinados enseres.

Así se aprende a procesionar, a respetar nuestros símbolos y a comprender que formar parte de una Hermandad significa también ponerse a su servicio.

De esta manera, aquello que un día aprendimos de quienes caminaban delante de nosotros podemos transmitirlo después a quienes vienen detrás.